13 marzo, 2008

Ya la hemos jodío. Nada q una no puede tener ni partido político al q votar. Lo qe acabo de enterarme en la página del peri "El Público", pinchen aquí

"....defensa a ultranza de símbolos como el Rey y la bandera. Díez aseguró que su formación busca el apoyo de aquellos que quieren “hacer algo más que quejarse”, de los que quieren “tomar de la solapa” a los grandes partidos y de los que ven en la quema de fotos de los monarcas “una degradación del orden constitucional seria y preocupante”.
Yo desde luego soy de los primeros, "tomar de la solapa a los grandes partidos", pero no de los segundos, aunque lo cierto es que me pareció una gansada sin contenido el mecherito aplicado por Llamazares a la foto de la real familia. No puedo pertenecer y jamás perteneceré y encima sin condiciones a otra cosa que no sea la voluntad de la gente decente, de la gente amparada por sus derechos, gente dentro de la Justicia, con y para ella; y una Monarquía, si en realidad no tiene miedo alguno de esa gente, debiera... mira, lo que a Alfonso XIII le costó la corona: Someterse a la voluntad del pueblo al que quiere tratar con justicia, verdadera igualdad, auténtica libertad. A un pueblo no puede secuestrársele la opinión sobre algo tan trascendental como A CUÁNTA Y EN QUÉ CONDICIONES GENTE QUIERE ALIMENTAR O A LA QUE SOMETERSE PUES AL TIMÓN DE LOS ACONTECERES COLOCA, O DE ÁRBITRO MAGISTRAL DE LOS MISMOS. Eso que es aplicable a tanto gobierno repetido que tenemos por aquí, y no sólo política parasitaria española, a tanto político, ¡y encima nefasto cuando no criminal directamente!, regionalista; pero del mismo modo, a la Corona. Que sean los pueblos, y en el orden y cuantía que decidan, los que quiten, pongan, políticos ¡Y SOBRE MÁS REYES!
Y ya digo: La Monarquía, si tan felizmente actuó en España (desde luego no para mi vida) se someta, por qué temer, a la voluntad del pueblo. Al fin es a él al que dicen servir.... tantos de los lobos disfrazados de corderos. Y no quiero con ello decir que la Casa Real pertenezca a ese orden de los cánidos.