"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-

Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás

Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.


05 julio, 2009

El descubrimiento del Yo

Al escribir este título se nos viene a la cabeza... otro descubrimiento, y no de las Américas, cuando sí del cielo, novela holandesa de hace unos años y que como todas las novelas mimadas (¿a qué otra "literatura" más se mima? Pondré siempre entre comillas lo que tenga de literatura ni de nada lo así llamado "novela") , sus autores, como toda otra persona a la que le toque la lotería del éxito (baremo suficiente para que los "exitosos" o "galardonados" se preguntasen qué pueda tener de bueno su trabajo si el idiotismo mayoritario lo aplaude) , esgrimen ante la galería su condición de genio, condición que aunque creyesen en ella con anterioridad, bien se cuidan de no exhibirla en público sino cuando ya tienen bien aferrado el premio, la posición, la ventaja. Eso dijo el tal Harry Mulisch de sí mismo en una entrevista: No supo a qué iba a dedicarse hasta muy tarde; pero sí sabía su condición de genio (Sin éxito o reconocimiento alguno ya me hubiera gustado a mí entrevistarle para ver si soltaba lo de su creencia en su genial condición)

Este descubrimiento del Yo, no hace referencia a ningún encuentro místico gnóstico o psicológico o psicótico que cada cual tuviere con su yo propio, sino a una noticia aparecida en la prensa científica en el año 2001: "El yo está en una pequeña región del córtex cerebral, más o menos encima de la ceja derecha".

El yo es diestro, amigos zurdos, desencantaos de vuestra identidad. ¿Tendrán siquiera yo los que van por la vida a izquierdas? Generalmente hemos estado privados de todos nuestros derechos, ¡y sin ser zurdos!, ¿cómo tendríamos yo, cuando ni siquiera alma se nos permitió, ya bien por causas como la propia identidad sexual, ya bien por creer en la igualdad universal de deberes y derechos, EN LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, O SEA VIDA, PARA TODOS?

¿Sólo una pequeña porción del córtex, no la corteza cerebral en pleno, más o menos ubicada sobre la ceja derecha? También recuerdo mis propias palabras, mi propio poema seguramente inspirado, o escrito a dos manos, la mano desde la Otra Vida de Alejandra Pizarnik, y la mía: Bigote para ojos: cejas. Una espléndida, aunque masculinizante definición de la ceja. ¿Solamente ahí, cerca de esa máscara que es un bigote, sea esta vez de ojos, sólo ahí el Yo?

Toda la flota axónica y dendrítica de nuestros microtúbulos cerebrales que conexionan el total de nuestras neuronas, se supone que eso sí es nuestro Yo. Con, o sin, más bien con, que diría Penrose y una aplaudiría, misterios de cuánticas correlaciones de eléctricas corrientes que por ellos circulan. Eso sí somos: aquello con lo que Mary Wollstonecraft Godwin Shelley pretendió dar vida al engendro del dr. Frankenstein, o resucitar a los muertos: "Una pequeña eléctrica corriente movida por el sol", como definió Szent-György premio nobel de química, la vida.

Y bueno, podemos aceptar la condición de "genio" para el tal Harry Mulisch que él mismo se atribuye, quizá sólo por su éxito, únicamente por el destino que da a su astrónomo o astrofísico personaje "descubridor del cielo": Le fulmina con un meteorito que le envía la gentuza esa que habita los cielos todo para que no se les descubra y puedan seguir desde allí impunemente enviándonos maldiciones más que bendiciones. Excelente manera de ver los "cielos": habitados sólo por gentuza. Si gentuza fue siempre la mayoría de lo que habitó la tierra y murió y todos están allí, debe ser aquel, "los cielos", un panorama muy dominado mayoritariamente por la gentuza, a espejo de lo cual la Tierra. Y al que se sale de la condición, gentuza, habitante de aquí o de allá, se le fulmina con un meteorito. "¡Mátalo, mátalo!", que apremia a otro de los ángeles, el Gabriel guardián de las puertas del... jamás descubierto cielo, si al que va a descubrir la carta de tahúr que ocultan esos cielos, siempre se le fulmina mediante el meteoritazo que sea. Y esto es más o menos lo que pensaban los gnósticos, anteriores a los cátaros y éstos: A un dios menor, la maldad, sólo puede ser atribuida la confección de esta mierda que es la Creación; mierda por lo incompleta, mierda por lo mal diseñada y peor acabada, ¡y si encima se asesina continuamente a los que pretenden reformarla o descubrirla, a los que pretenden acabar con la ignorancia, único mal, lo que hace posible todas las injusticias! fijémonos en la mierda acumulada durante milenios de torturas y exterminios de gnósticos y otras mentes artísticas o científicas.

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