
(aúreo, no áureo… suena mal así de impropiamente acentuado) que es la carga eléctrica: e=1,602176462X10^-19, la condición electromagnética del mundo generando la masa.
Y SOBRE ESTE CENTRO, que no sobre esta piedra.....
Y ante esto estamos en los tiempos antediluvianos o antes de Maxwell… Y así nuestras sociedades, por mucha sociedad de la información. La física no se despega ni milímetro de la psíquica, como la física cuerdística y supradimensional supragravitatoria dice de aquello que nos separa, de la once dimensión según la teoría M, una billonésima de milímetro, tan más para dentro que la tenemos, más que la intrapiel y nosotros sin enterarnos allá por nuestros protones, ESCENARIO DE ESA ELECTRODINÁMICA QUE NOS FALTA e intrabarión se desarrolla, allá por nuestros protones neutrones y su diámetro medido o su longitud de onda: billonésima de milímetro.
Sabemos que es “convención” esa carga eléctrica fraccionaria, inexistente fuera de los protones, o bariones (neutrón también) que nos componen. Mas dado que la ciencia es maestra en hacer de la “convención” o la teoría algo tan cierto y real como la realidad misma por mucho que la contradiga, o mutuamente se contradigan, realidad real, esa verdad indescubierta de nuestro mundo físico, y convención o ficción teoría, ¿por qué no se analiza esa “convención”, carga eléctrica fraccionaria en los quarks, con más profundidad para descubrir el secreto que encierra? QUIZÁ TODO NUESTRO MUNDO FÍSICO, LA TEORÍA DE TEORÍAS, que ya no sería ficción de ficciones, sino descubrimiento de lo que se oculta a nuestros ojos y es nuestro auténtico ser, NUESTRO AUTÉNTICO SER FÍSICO, eso tan ignorado como nuestro ser psíquico por mucho que pensemos que el alma, la mente emergente de nuestra biología, es mucho más
compleja.
Veamos como la cromodinámica cuántica establece la carga eléctrica +1 del protón dentro de los rectángulos aúreos infinitos en autosimilitud

Autosimilitud. Y aquí tenemos la propiedad dimensional del mundo sobre la que tanto nos tiene que decir la fractalidad o dimensión fraccionaria de Mandelbrot. Lo Fractal y lo Aúreo, algo tan hermanado desde lo más profundo de la naturaleza, desde los foraminíferos a los agujeros negros y las galaxias pasando por nosotros y las rosas, carga y la masa a la que da origen todo uno con su espacio. Una de aquellas cinco razones que Luca Pacioli, no se sabe si también plagiándolas de su amigo Piero della Francesca, dio para llamar “divina” a una proporción tan como ella misma para siempre: “Es una y nada más que una y la Unidad es el epíteto supremo de Dios”.
+1=+2/3+2/3-1/3….. Y así metiéndose por la espiral logarítmica que confluye en el “Ojo de Dios”
Ese lugar del que todo fluye, al que todo converge… Agujerito negro, cómo no serías aúreo aun si cargado o si no.Pues esa física es la que nos falta, y quizá ponga a descubierto el CERN: Auténtica dimensionalidad del mundo, y qué da origen a la masa.
Y esto es lo que nos dice el físico argentino Juan Maldacena, no si a propósito de su teorema: “La fuerza de gravedad y una de las dimensiones espaciales quizá procedan de las peculiares interacciones, entre partículas y campos, existentes en un espacio con menos dimensiones”
¡Con MENOS dimensiones!, dice él. Esto habría que recordárselo a los cuerdísticos y supergravitatorios que aparentan perfectos admiradores del teorema de Maldacena.
Y esto nos dicen, creo que en “Investigación y Ciencia”, no recuerdo igualmente ahora, título y autor:
“Nuevas teorías físicas predicen que una de las tres dimensiones del espacio es una especie de ilusión: las partículas y campos que componen la realidad residirían en un espacio bidimensional, como la Planilandia que imaginó en el siglo XIX Edwin A. Abbot. También la gravedad sería parte de la ilusión, una fuerza, ausente del mundo bidimensional, que se manifiesta sólo cuando emerge la tercera dimensión”.
¿Y todo ello sería resuelto encontrando una QED a nivel quark, que no tuviese mucho que ver con la cromodinámica y que explicara mucho mejor que ésta cuanto ella acudiendo a “colores” y “sabores”?
Colores. Aunque fuese ésta tan trinitaria representación (azul, rojo verde), tres formas de ser distintas para la misma partícula o quark, como Pacioli viese en la Divina Proporción: Tres longitudes que se combinan para o de ser una y la misma y para autoreplicarse a infinito.
Examinemos las propiedades matemáticas de la gloriosa Φ (φ) ecuación:



Con una ecuación cuadrática así, a Dirac intentando encontrar la energía relativística de los electrones, se le regaló, pues ni buscaba, aquello de la antimateria, esa masa que cambia sus caras positiva negativa eléctricas a protones electrones:
E2 = mo2 X c4 / (1- ν2 / c2)
E= +mo X c2
E= -mo X c2
Otro parentesco más de Φ con la carga e
Ay Quién descubriera como tú Johanes Kepler y tu geométrico amor a los cielos al cinco a la aúrea proporción, algo como aquella tu grieta en los cielos, tan como la “estrella parada”, mejor nombre para agujero negro, de Schwarzschild, alguna como la tuya proporción sexquialtera, tercera ley: “Los periodos de revolución de los planetas están en proporción sexquialtera de sus distancias medias al sol”; grieta por donde se descubre la exacta imperfección a la que funciona todo, grieta por la que aparece Newton haciendo brotar la gravedad de ella y ahora Mordehai Milgrom corrigiéndonos esa demasiado sencilla gravedad en un mundo que de sencillo tiene poco.
Nos dice el mismo Milgrom de su teoría:
“La Teoría Mond introduce una nueva constante de la naturaleza, αo con dimensiones de aceleración. Cuando la aceleración supera con creces a αo, la segunda ley de Newton se aplica como siempre: la fuerza es directamente proporcional a la aceleración. Pero cuando es pequeña comparada con αo, se modifica la ley: la fuerza es proporcional a la aceleración al cuadrado.
En este esquema, para impartir una aceleración se requiere menos fuerza que en la dinámica de Newton; en consecuencia, para explicar las aceleraciones observadas en las galaxias, MOND predice fuerzas menores –por tanto, menores masas gravitatorias--que la dinámica newtoniana. Con ello elimina la necesidad de una materia oscura.
En las lindes de las galaxias la aceleración gravitatoria disminuirá con la distancia hasta hacerse menor que αo. La distancia donde ocurra dependerá de la masa y de αo. Cuanto mayor sea la masa, más lejos empezarán los efectos MOND. Para el valor de αo dictado por los datos y para una galaxia de masa ordinaria, la transición tiene lugar a una distancia de varias decenas de miles de años-luz del centro galáctico. Dada la masa típica de un cúmulo de galaxias, sucede a unos cuantos millones de años-luz del centro.
Supongamos que la mayor parte de una galaxia se contiene dentro de un determinado radio. Según las leyes dinámicas newtonianas, la velocidad de los objetos (estrellas o gas) que describan órbitas circulares más allá de este radio debería disminuir con la distancia. Así ocurre en el sistema solar. La mayor parte de la masa del sistema solar se halla en el Sol y la velocidad orbital de los planetas se reduce con la distancia. Mercurio gira alrededor del Sol mucho más deprisa que la Tierra, por ejemplo. Allí donde se aplicase la teoría MOND, la situación sería completamente distinta. A distancia suficiente del centro de la galaxia, la velocidad orbital dejaría de disminuir y alcanzaría un valor constante, proporcional a la raíz cuarta de la masa de la galaxia.
¿Sale bien parada la teoría MOND al compararla con las observaciones?
Las velocidades orbitales de las galaxias espirales, en lugar de irse reduciendo a medida que crece la distancia al centro galáctico, acaban por adoptar un valor constante, tal y como predice la teoría MOND. Es más, según la correlación de Tully-Fisher, que se desprende de las observaciones, esa velocidad constante es proporcional a la raíz cuarta de la luminosidad de la galaxia. Se trata también de una consecuencia natural de la teoría MOND. La clave estriba en presuponer la proporcionalidad, exacta o casi exacta, de la luminosidad y la masa. Las observaciones más recientes confirman esta premisa: la correlación entre la velocidad y la masa es incluso más fuerte que la correlación entre la velocidad y la luminosidad.
Ya se intuían estas regularidades cuando propuse la teoría MOND; me guiaron en su desarrollo. El especial interés de MOND le viene de que prediga muchos otros efectos que no podían ni contrastarse cuando la formulé. Nos ofrece un ejemplo la naturaleza de las galaxias de bajo brillo superficial, aglomeraciones estelares tan tenues que apenas se las puede detectar. En las galaxias comunes, la aceleración supera el valor de ao hacia el centro galáctico y cae por debajo de él en los bordes; en las de bajo brillo superficial siempre es menor que αo. De acuerdo con la teoría MOND debería observarse la incongruencia de la masa a lo largo de toda una galaxia de este tipo. Cuando planteé la teoría apenas se conocían unas pocas galaxias de bajo brillo superficial y ninguna había sido analizada en detalle. Desde entonces, se ha encontrado que la diferencia entre la masa total observada y la predicha es mayor y más desproporcionada en ellas que en las galaxias normales [véase "Galaxias fantasma", por Gregory D. Bothun; INVESTIGACIÓN y CIENCIA, abril de 1997]. La teoría MOND ya anticipó correctamente este resultado …………………..
Así como la constante de Planck desempeña muchos papeles en la teoría cuántica, la constante αo se presenta de numerosas maneras en las predicciones de MOND sobre los sistemas galácticos. Es parte del éxito de la teoría el hecho de que el mismo valor –aproximadamente un angstrom por segundo por segundo- dé buenos resultados en cada uno de esos avatares….”
El artículo de Mordehai Milgrom del que estas palabras forman parte, pueden leerlo en “Investigación y Ciencia” octubre 2002
No he podido resistirme a copiar estas palabras aquí, pues lo que está arriba es como lo que está abajo, que reza el principio hermético; y si los cielos necesitan una revisión en profundidad para desvanecer las oscuridades dimensionales tanto como de materia y energía oscura, no menos la precisa el “abajo” de los quarks y su cromodinámica fuerza, tan electromagnética en fin.
Y para concluir con lo mismo, esta precisa, y por tanto preciosa, definición de los “colores” en los quark o la fuerza de “color” en ellos, en uno de los mejores libros sobre física escritos para una auténtica divulgación y enseñanza de la misma a todos (que los que divulgan la física, tanto editores responsables como escritores no menos sandios por muy laureados hasta con el nobel, se piensan que los lectores a los que se dirigen, son tan idiotas ¿como ellos? y han de suprimirse cuantas explicaciones aclaren los presupuestos de sus especulaciones, sobre todo si las mismas son ciencia establecida, ciencia establecida, por muy avanzadas matemáticas, expresable también fórmulas asequibles y palabra honrada, que eso es la claridad. Aunque, claro, no se pida que ni lo que ellos mismos comprenden, puedan hacerlo entender y menos a los que toman por tontos, o en su parcela del saber, iletrados). El libro es “Física básica” (Que no llame a engaño lo “básico” del título. Pues desde ahí, palabra asequible, como vimos por las de Mordehai Milgrom autor de la teoría gravitatoria más exacta hasta el momento, MOND, se puede comunicar el arcano más enrevesado. Claro, siempre que el tal arcano tenga algo que ver con el Universo que lo contiene, no hay más que uno, diremos como de Dios, y no con especulaciones indigeribles ni siquiera desde el dominio de las más demenciales matemáticas, que hay que estar muy locos –que se tienen por cuerdos- para no percibir lo de demencial o gato por liebre en que pueden deparar las mismas, como ya apreciase uno de los más ilustres matemáticos de nuestros días, Godel) Autores: Carmen Carreras Béjar, Antonio Fernández- Rañada, José Javier Garda Sanz, Manuel Yuste Llandres en
Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1997. Y la descripción a la que me refiero:
"El color y las fuerzas entre los quarks.
El modelo estándar hoy aceptado supone que los quarks tienen una propiedad, parecida al spin del electrón, pero que en vez de tomar dos valores posibles (+ħ/2 y - ħ/2), tiene tres. Se interpreta esto diciendo que cada uno de los quarks u, d y s existe en tres variedades, caracterizada cada una por un color; por ejemplo, que uno es rojo, otro verde y otro azul (aunque no debe interpretarse literalmente: se trata de bautizar a tres clases de quarks y no tiene nada que ver con la acepción usual de color de un objeto macroscópico). Cabe decir que la propiedad que caracteriza u, d, o s, se llama sabor. Por tanto, cada quark tiene un sabor y un color.
Resulta que hay una semejanza con las fuerzas eléctricas, en las que cargas iguales se repelen y cargas opuestas se atraen. Dos quarks del mismo color se repelen; así ocurre, por ejemplo, con dos quarks rojos, pero, en cambio, un quark rojo y un antiquark antirrojo se atraen. También se atraen azul y antiazul y verde y antiverde. Esta simple idea permite explicar la existencia de los mesones que están formados por pares quark-antiquark (Curioso caso de encontrarse materia y antimateria y no destruirse. Este paréntesis es mío, como las dudas respecto a toda esta física fiada más a matemáticas que a certezas) . Pero, al revés que en la electrodinámica, hay aquí tres clases de carga de color y ocurre que do quarks de distinto color pueden atraerse, pero lo importante es que si hay tres quarks, cada uno de un color distinto, se establece entre ellos una fuerza especialmente atractiva, lo que explica la formación de bariones por unión de tres quarks. Así sucede siempre: las partículas se forman por unión de pares quark-antiquark, de un color y su anticolor, y por tríos de quarks, cada uno de un color diferente. Tomando una analogía de la óptica, se dice que las partículas elementales son siempre blancas (porque, al mezclar un color y su complementario o todos los colores, se obtiene el blanco).
De esta forma, y tomando como modelo la electrodinámica cuántica, se ha construido una teoría llamada cromodinámica cuántica que explica las interacciones fuertes como el efecto de las fuerzas de color entre los quarks que constituyen los hadrones. Da muy buenos resultados, aunque probablemente no esté aún en su forma definitiva. (Sin lugar a dudas. Otra vez yo)
Pero hay otros sabores de quarks, además del arriba (up), del abajo (down) y del extraño (strange). En 1974 se descubrió en los laboratorios norteamericanos de Brookhaven y Stanford algunas partículas que sólo pueden explicarse como estados ligados de un nuevo quark, c, de carga +2/3 --al que se calificó como charm o encantado— y su antiquark. Lleva un nuevo número cuántico llamado encanto. En 1977 apareció en Fermilab, en Chicago, la evidencia de un quinto quark, b, cuya carga es -1/3 --bautizado como bottom o beauty (fondo o belleza)— y en 1994, también en Fermilab, se encontró el sexto, t, de carga +2/3 -conocido como top o truth (cima o verdad).
Diversos argumentos parecen indicar hoy que ya no hay ni más quarks ni más leptones. Por eso, el modelo estándar hoy admitido supone que toda la materia está constituida por esos seis quarks (en los tres colores y con sus antiquarks) y por los seis leptones (más sus antileptones). Estos últimos son el electrón y dos partículas parecidas aunque mucho más pesadas: el muón y el tauón, a los que se asocian tres clases de neutrinos, el neutrino electrónico, el muónico y el tauónico. Se clasifican en tres familias. Todos ellos son lo que se llama 'ladrillos del universo' ”.
Seis quarks, que por 3, los tres colores en que se presentan y luego por 2, el hecho de que existan sus antipartículas, nos dan 36 de esos ladrillitos con los que fuimos enladrillados o constituidos, según te emparedasen o jodiesen al nacer, o simplemente te formasen para que te lo pasases pipa… si no estás emparedado, lo más natural, de la alegría que produce eso de que no te empareden. 36 de esos ladrillitos, que con los doce leptones y antileptones, más el fotón, gravitón (si lo hay o no es otra cosa) las dos W + y – y el neutro Z y sus antis, otras seis más; ¡y los ocho gluones, también cada uno de cada color y con sus antis!, lo que sumarían 48 de los mismos. Todas ellas suman: 36+48+12+1(el fotón ha de ser solitario.. ya que sin materia, no ha de tener un anti) +los tres bosones débiles… aunque de los neutrinos, ya que hasta hace bien poco se les consideraba sin masa, ¿habremos de desestimar su antimateria? Ya hemos visto que la tienen, aunque esto pueda considerarse una catástrofe (científica, no la que montan en la película “2012” para poner, neutrinos y profecía maya conchabados, fin al mundo) dado la velocidad c a la que viajan; pero también los protones de los rayos cósmicos lo hacen y ya casi los del CERN, ¿y acaso hemos visto que se derive alguna desdicha del bombardeo rayos cósmicos o de los físicos de partículas con sus costosísimos juguetitos? Neutrinazos deberían atravesarnos si con masa y a esas velocidades, tal que si nos traspasase un obús, ¡¿qué digo un obús?, millones y millones de los mismos cada segundo! Hecha la suma anterior, nos da la friolera de un centenar de particulitas o “ladrillos del Universo”. ¡Hemos alcanzado la tabla periódica en nº de ingredientes íntimos sobre los que todos los otros ingredientes íntimos de segundo nivel o átomos se construyen para construir ellos a su vez ese tercer nivel de las moléculas! Amén, Jesús.
Por ello es necesario buscar algo más sencillito lo que los físicos también buscan, y ya vimos a Rañada y sus colaboradores en el libro citado diciendo de la fuerza fuerte o de color: “Da muy buenos resultados, aunque probablemente no esté aún en su forma definitiva”. Y en una precisa, y por tanto preciosa, explicación de la misma, o de en lo que está originada: “los quarks tienen una propiedad, parecida al spin del electrón, pero que en vez de tomar dos valores posibles (ħ/2 y -ħ/2), tiene tres”.
h/2π y otra vez entre dos, por tanto h/4π, en su giro a derechas o izquierdas, o su flecha, de giro o dirección, hacia abajo o hacia arriba, signado + - .¡¡Y aquí es donde entra la aúrea sección y su juego a tres, aunque ecuación cuadrática, Aúrea sección tan carga eléctrica!! : De otra electromagnética da cuenta este “giro” tercero tan extraño, que ¿para dónde “mira” o “gira”?
Espín, esta propiedad se añadió para explicar los espectros, o con propiedad las líneas espectrales, esto es bandas magnéticas de los mismos. Ya vemos que habitualmente todas las partículas tienen ese “giro sobre sí” que las hace estar en valores positivos o negativos de h/4π, tan esferitas ellas, tan tridimensionalizándose. ¿Ahí pegan su empujoncito al mundo desde la bidimensionalidad? ¡¿Ahí, desde tan abajo?! ¡Oh, lámina del Universo Mond!, más que del o de los universos teorías M y otras cuerdas y gravitaciones.
De otra electromagnética da cuenta este “giro” tercero tan extraño, que ¿para dónde “mira” o “gira”?, decíamos; de otra propiedad… magnética, misterio del mundo, más M ésta de maravilla, misterio y magia, como bien saben los que trabajan en superconductividad, que la de la teoría M. De otra propiedad magnética, ya que los bosones sin carga, como el fotón, también lo tienen, espín, al fin son hijos de lo que son, la luz lo es, de las cargas, la carga eléctrica, algo heredarían de su madre, ¿no?, de su fantástica y aúrea madre, ¿y tú de qué huevo carguita, si hasta la masa de la que estamos todos elaborados nos cueces, no sólo tu hijo el rayo, fotones, con el que nos comunicas?
Y quieren aprovechar esta propiedad del espín hasta para el qbit del ordenador cuántico, esa entelequia de la que yo dije en uno de mis diarios desaparecidos en ya.com, que antes que ella fuese, ordenador cuántico, veríamos acabarse el mundo, ¡o de él se acabaría! De ver qué información es la que prima en esto de las profundidades de nuestro SEER (se escribe con dos ee, o con dos ες ες) , si la espúrea que nosotros allí metamos, O LA QUE YA VIENE DE ORIGEN.
Quieren aprovechar (mundo de aprovechados, sin mirar más allá de su provecho, estómago o narices, sin mirar más allá jamás, por mucho que se entretengan en el “descubran”, ya que eso también, ahora, lo tienen bien pagado; sin mirar ni por ellos mismos, ya que ni por sus muertos, cuando ni por sus vivos, amén que se encastillen en el concepto “familia”, ahora también concepto “ong”) … Pero ¿quiénes se abisman en ORÍGENES, ésos o ése escrito con mayúsculas, si ningún organismo gubernamental o sector privado lo remunera? ¿A qué arruinarse por inquietantes fondos de nuestra posible o no posible aúrea condición, aunque las rosas lo proclamen y los agujeros negros entrópicos que no lo devoran todo, si radian, y menos la información?
Eso que llamaron quark (tan horriblemente, ya que siguieron para nombrarlos patrones literarios noveleros tabernarios) exhibe una electromagnética distinta, “h/4π” o “-h/4π”, y … “x”, de la que habremos de enterarnos mal que les pese o nos ayude para ello el qbit, el CERN, o todos nuestros muertos reclamándonos.
Nos acercaaaaaamos. Eso sí. ¿Quién duda que cada vez estamos más cerca? ¿Cuántas muertes más para lograrlo? ¿Cuántas muertes más, cuántos nacimientos, nos separan de la muerte.... o de la Vida?
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