"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-

Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás

Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.


24 enero, 2010

Nada hay imposible; caminos hay que conducen a todo. Si poseyéramos voluntad suficiente, contaríamos siempre con suficientes medios

No sé si mi perdición (Y perdición es ese precipicio que se corta entre la cumbre espiritual-mental, ¿cuál otra?, y tú, y al cual llaman “imposible”) …O quizá mi salvación, ¡y yo diría más!, la perdición o salvación de la entera humanidad, haya consistido en tener siempre presente esta sensación, que en el poso más hondo de todo lo humano late (o ¿cómo hubiésemos llegado hasta aquí?) a la que puso palabra tan magníficamente el sr. duque de La Rochefoucauld en sus “Máximas y reflexiones morales”:
“Nada hay imposible; caminos hay que conducen a todo. Si poseyéramos voluntad suficiente, contaríamos siempre con suficientes medios.” (Aquello de la fe mueve montañas. Si tuvieseis fe suficiente diríais a esa montaña, “trasládate”, y lo haría) “Nuestras fuerzas sobrepujan casi siempre a nuestra voluntad; el presentarnos a la imaginación propia como imposibles ciertas cosas, es solamente una excusa que nos ponemos a nosotros mismos”.

Yo pienso que la Teoría de Todo, el máximo conocimiento físico, y por lo tanto moral, ya que mental, la manipulación última de nuestra realidad para cambiarla, de nuestro destino para cambiarlo a su forma definitiva (siempre a mejor los caminos que la mente abre, y, sobre todo, cuando ya no sea posible que deriven en cosas inútiles o nuevas zancadillas para nuestra marcha hacia la esencia última-primera de lo que somos) , está al alcance de la mente humana desde Maxwell. En aquella exaltación que sintieron Gunnar Nordstrom o Theodor Kaluza, cuando, abriéndose a otra realidad, la de una dimensionalidad distinta para el mundo, contemplaron por primera vez la unificación de las fuerzas.

Aunque, “Nada hay imposible; caminos hay que conducen a todo. Si poseyéramos voluntad suficiente, contaríamos siempre con suficientes medios”, yo debiera repetirme esto, o traerlo arriba del estado de ánimo en vez de sentirlo como poso, peso allá en la conciencia que no nos permite rendirnos en esos momentos cuando sería lo único que quisiéramos; yo debería repetírmelo, mucho, mucho más.
Y abrir aquella ventana famosa desde la que se dijo “Estos son mis poderes”, para exclamar: ¡Estos son mis suficientes medios! No lo puedo decir más alto; pero puedo repetirlo más veces.

Ahora, ahora lo repetiré en alguno de mis diarios.
¿La Teoría del Todo?
¿El último escalón de nuestro conocimiento físico por fin alcanzado?
¿Cómo es, de qué se viste, si es que se viste de algo, la realidad física última, eso que no será otra cosa que realidad espiritual-mental? Onda que ya no necesitará de dualidad alguna con la partícula, ni de ningún otro entramado esquizofrénico -confusión macroscópica-microscópica- la realidad; ¡ni de principios de exclusión, ni de incertidumbre!
¿Y han de ser matemáticas, o expresarse así, todas estas “lujurias” o lujos que predigo, cuando por Godel sabemos que la matemática es esa ciencia de las inseguridades, de la incompletitud, ¡y es lo mejor que pueda decirse de ella!, pues así deviene en algo como la palabra? Todos esos sonidos, más o menos música, para espantar al silencio, ese inexistente “imposible” que decidieron pactar o decretar un duque francés y un carpintero-pescador de Galilea.

Sin necesidad de CERN, contaríamos para ello con suficientes medios, sólo con que desplegásemos la voluntad para comprender que hay algo en lo electromagnético, el mejor de los candidatos para ponernos en contacto con un mundo dimensional distinto, con un muy distinto estado de todos los cuerpos materiales y de todas las ondas que los unen, comunican, unifican; que hay algo en lo electromagnético que se nos escapa…
¿Ese poder de diseñar la onda, extraerla, del principio o fin del mundo que conocemos, pues "realidad" sería ya otra cosa? Cosa tan imaginada por tantos, que convendría que fuese tomando ya un cuerpo unificador. Ahí donde la creatividad legítima unifica arte y ciencia en aquel solo busto, que en Grecia se llamó filosofía o ahora, y desde el mismo Renacimiento, conocemos con la expresión, tan fea y tan insultante para la mujer, de "hombre renacentista".... Mujercita mía, tú que tienes cabeza para todo. ¿Quién no te quiso pensando? ¿Aquellos a los que, como a la serpiente, pisarás la cabeza?

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