"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida

"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-

Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás

Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.


15 febrero, 2010

Temo que se nos escapa algo

Temo que se nos escapa algo
Irremediablemente se nos escapa.
Ni sentir ni razonar.
Se nos escapa.
Y ni palabramarse ayuda,
ni rozar a los muertos con ese susurro
suspirando que resuciten,
o alargando la mano como yo en aquel sueño
en el día del asesinato de Pizarnik en Argentina,
alargando la mano con un poder remoto
en todo el Universo albergado
venido de todo el Universo
deseando que aquella mujer del sueño
se levantase de su tumba,
mientras otra mujer que rechazo
intenta detenerme
diciendo que sacrifico mi vida,
que lo único que logro es sacrificarme
no sacar a nadie de su sacrificio
sí o no consumado.
Imagino de esa misma sensación
al Cristo, viéndose, él viéndose,
en el mismo destino, mismo tránsito
en el que yo ahora me diviso
a tantos años del sueño
que me lo pronosticase:
viéndose morir en vano
sin salvar a nadie
resucitar a nadie
sólo hundiéndose él mismo
en el mismo pantano que todos.
Imagino al Che en su selva boliviana
sintiendo lo mismo sufriendo lo mismo:
qué se nos escapa, qué perdimos,
qué no supimos tener en cuenta
para hundirnos en este pantano
que pretendimos desecado
convertido en jardines.

Ni sentir ni razonar.
Algo se nos escapa.
Pero ¿qué puedo hacer si no esto,
intentar recoger del naufragio de mi vida
cuantos tesoros, palabras más posibles
que a lo largo de toda una vida fueron escritas
y estrelladas contra esas rocas soles
que decíamos en aquel poema
de los lejanos dieciséis?
¿Quién, incluso de entre los muertos,
vendrá a tomar mi verbo
de ese sumidero que se le ha decretado
para salvar algo de lo que fue una vida?
¡¿Qué planetaria misión nos espera
si no salvar mi propia palabra
del anonimato de las tumbas?!

¿Qué si no hacer lo que ahora inicio
en “Los libros que me impublicaron”
y debí comenzar hace ahora cinco años?
Tantos disgustos me hubiese ahorrado
por pretender contar aquello
de las voces surgiendo desde otros mundos
hablando a los treinta años justos de su muerte:
Solo veo rosas,
la que dijo la rebelión es mirar una rosa.
Mi tía mi hermana prometieron también lo mismo:
Decir desde el Otro Lado.
Quizá se refugiaron en la fuerza
de aquella voz argentina
para romper las dimensiones vivo-muerto,
¿muertos nosotros,
a experimentar eso,
ellos los vivos?

Se nos escapa algo.
Pero a mí no se me escapa;
me lo mutilan;
me lo cercenan.
Debo retornar a mí
mis aventadas cenizas
antes del entierro
y componer el cuerpo que quemaron,
que las deficiencias sociales enmudecieran,
para hacer lo mismo que aquella
que ya camina para sus 40 años de enterrada;
¡y volver mi voz de entre los muertos!
si no puedo volver los muertos a la vida.

Pero a mí no se me escapa.
Me lo mutilan; me lo cercenan.
¿Qué ciencia pretendería
hablar o escuchar el libre pensamiento
de los no especialistas;
qué religiones sin sus papas,
las profundidades del espíritu?
No encontraremos la Teoría del Todo
quedándonos a sus puertas;
no rasgaremos los velos de lo desconocido…
Solo pondremos a salvo los pequeños poemas
testigos de una vida.

No encontraremos.
¿Y ellos la encontrarán?
Ellos que prescindieron de cuantas voces
de los muertos y los vivos.
Temo que era un camino de todos,
como aquel de la Salvación
con S mayúscula.
Temo que la ciencia y el espíritu iban de la mano
y alguien hizo, demasiados hicieron,
lo que con toda relación homosexual
las sociedades en las que habitaron,
lo que Platón decía hizo dios al principio,
lo que Salomón amenazase para saber la auténtica
a las madres que reclamaban el hijo
como únicamente suyo:
Cortar por el centro donde el corazón habita
para matar con el sagrado pretexto de dar vida,
como aquellas lobotomías,
electroshock, sesiones de terapia idiotizante
hasta sedar las almas al rango de semovientes.

Algo se nos escapa a las puertas que abren todos los abismos
o estrecho pasaje que al Paraíso conduce,
esa unión de propósitos a la búsqueda
de lo común a todos, de lo fundamental.
Se nos escapa la colaboración,
tener en cuenta todas las voces,
¡si se nos escapa incluso llevar
eso FUNDAMENTAL al lugar que merece,
al centro de nuestras vidas, esfuerzos!
¡Si se nos escapa la más fundamental justicia
que hiciese imposible la miseria,
QUE ELLA ES ÚNICAMENTE FRUTO
DE LA AVARICIA DE ESOS CUANTOS
QUE TODO LO DOMINAN
HABIÉNDOLES REGALADO
TAN INCONSCIENTEMENTE COMO HICIMOS
LA CONDICIÓN DE DIOSES
MEDIANTE LOS MERCADOS
LAS ARMAS
LAS REGLAS DEL JUEGO SOCIAL SUCIAS!

Te me escapas Pizarnik,
día de la Resurrección de los muertos,
día del Conocimiento que abrasase
bastante más que los aceleradores ahora mismo en uso.
Te me escapas.
Siento que te me huyes
desde el mismo momento en que aquí vine,
al internet de las comunicaciones planetarias,
a dejar tu mensaje de Otra Vida….
Pero al fin salvaré mis palabras de las cenizas.
¿Y salvaremos incluso eso,
el tiempo que nos disminuye,
gracias a las ciencias del calor, entrópicas,
de dinámicas incomprendidas,
ni cuánticas ni clásicas, ni relativistas,
tal vez Higgs, únicamente el vacío
que nos enraíza;
y salvaremos incluso eso,
una voz con todas las promesas de lo mismo
que fue desgranándose a lo largo,
cuatro décadas, de esa búsqueda?



¡Lo sé! ¡Lo sé!
Si me voy de aquí me traga el río.
Es mi destino: "hoy voy a morir".
Pero no, la fuerza de voluntad todo lo puede.
Están los obstáculos, lo admito.
No quiero salir.
Si tengo que morir, será en esta cueva.
Las balas, qué me pueden hacer las balas
si mi destino es morir ahogado, pero voy
a superar mi destino. El destino se puede
alcanzar con la fuerza de voluntad.
Morir sí, pero acribillado por
las balas, destrozado por las bayonetas,
sí, no, no, ahogado no...
un recuerdo más perdurable que mi nombre
es luchar, morir luchando.


Ernesto Guevara
El Che de la Revolución que jamás se hizo
y llegó a atestiguarlo, ¿su más rotunda antónima?,
no, la poesía guarda ese puñal debajo
con el que salir a vender cara su vida,
y ella así lo dijo,
aunque la rebelión se le convirtiese
en mirar una rosa
la rosa de nuestra sangre misma
La rosa desparramada imprime gritos en la nieve
Alejandra Pizarnik

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