Que nuestro idioma, como todos, tiene multitud de defectos que nadie, por muy versado (tantos de esos versados en él, imbéciles de necesidad, sin los memos el mundo acabaría despoblado dramáticamente), va a corregir (¿Y qué corregir, inventos arbitrariedades gramaticales con otros inventos arbitrariedades, pues llegaríamos vez alguna a dejar inventos arbitrariedades de lado para que actuase la más absoluta sencillez y transparencia como la herramienta más precisa y preciosa de toda lengua?), cuando mejor es emplear esos defectos que el propio idioma exhibe como burlándose de todos nosotros, en descalabrar al contrario o al competidor en esto de las redacciones; que nuestro idioma es así, y los que tienen tiempo y se dicen capacitados, no lo remedian, no voy yo, ahora, sin tiempo y encima con tan escasa predisposición para eso mismo (pues lo que en realidad me importa es decir sin mirarme demasiado el ombligo de cómo lo digo, ni mirárselo a otros que sí se lo miran y se piensan satisfechos cuando tanto dejan que desear como bien nos ilustra el sr. Viñó) a ponerme a ello.
Por ejemplo, estoy de lo más en desacuerdo que pueda estarse con el sr. García Viñó, que me parece un estupendo, ¡y hasta único!, ejemplo de decir las verdades en este mundo donde tanto se miente, pues en principio sobre la mentira está estructurado, de la literatura Y SU GROSERA ESTAFA, EN TODOS LOS TIEMPOS, sr. García Viñó, no únicamente en nuestros días, que eso que dice usté de que haya una novela magnífica, tanto española como mundial, antes de los años sesenta del pasado siglo, es totalmente una apreciación de alguien que pretende echarle el diente crítico a lo actual y no a lo pasado; estoy de lo más en desacuerdo con usté, sr. Viño, en esto de esgrimir la “sintaxis”, así, a borbotones, como forma de decidir si un escrito es o no malo. Pues ¿qué es la sintaxis? Amén de no ser nada, podemos atenernos a lo que define el diccionario al respecto: Es la parte de la gramática (también, quién será ésta, cuando arriba hemos dicho que nuestro idioma, como tantos, aunque menos que algunos, está plagadito de defectos que debieran corregirse por ese comité de sabios que deben tener todas las lenguas… Aunque si, claro, los sabios o académicos son tales los que exhiben las “reales” o “republicanas” academias de las lenguas de todos los países, tal que en el nuestro, señores Muñoz Molina, Pérez Reverte, etc, apañada va la lengua, apañadas todas las lenguas, de que sus hablantes comandados por los susodichos les esculpan cimbreantes cinturas de modelo o atleta pudiendo seguir, a lo sumo, con su cuadrado talle de sumo) mediante la cual unimos las palabras adecuadamente para expresar ideas o conceptos. ¡Y aquí está el problema! No en la sintaxis… O sí en ella, si la misma no es cosa otra que la simple coordinación mental, única capacitada para manejar las palabras adecuadamente colocándolas donde deben para que digan lo que deben decir… y tanto y tanto más que dicen además de lo que deben, cuando allí las coloca la mano y la mente capacitada para concebirlas (Muchos son los llamados y pocos los elegidos en este arte y en todos; y no son precisamente los elegidos aquellos que dictamine cualquier grupo de presión que, como toda voz de dios, viene a ser la voz del pueblo) ¿Cómo saldrían coordinadas las pobrecitas palabras de boca de quien no tiene ni ideas ni conceptos que comunicar y únicamente se le pide, o él mismo se pone por meta, el escándalo por el escándalo, el oscurantismo por lo mismo, cuando se dice únicamente atento a que nuestro agente de cambio y bolsa o sea agente literario, ese mercachifle que nos venda, estampe en nuestro producto… sobre todo el calificativo “novela”? Que no de otros ensayos y poesías quieren oír hablar esos fulanos, ¡que al final de todo acaban en descubridores de talentos! Y al por mayor, según tantos “descubren” o producen al año. Algún premio Nobel saldrá de ahí, sobre todo si ese premio, como todos, ha de concedérsele a alguien, y cuantos más fabricantes de producto a premiar tenga en nómina esa agencia literaria o editorial, para ese mismo premio o cualquier otro Cervantes o Príncipe de Asturias, más pescará en las redes de su fructífera empresa. No es la sintaxis, sino la imbecilidad, la suplantación, lo que usté juzga en autores como aquellas lumbreras a las que, Y CON TANTA RAZÓN, critica; ¡y no solamente esas lumbreras, como vemos por su estupenda y exhaustiva enumeración de esos lacayunos culturales que se dicen críticos, catedráticos, académicos, etc, con la misma capacidad y/o sensibilidad para expresar algo que aquellos autores a los que destacan!
Tampoco estoy de acuerdo con usté en aquello de lo que presume ser el círculo al que usté pertenece, “El Círculo de Fuencarral de Crítica Literaria” (Oiga, el tal Círculo ¿está sito en la calle Fuencarral, centro de Madrid, Gran Vía, o pueblo de Fuencarral? Pues si éste, me pillan ustedes casi de vecinos ¡y yo ignorándolos toda mi vida! Se supone que así se nos trata a los marginados, siempre las mejores almas de entre los hombres: que nos ignoren todos, que nos ignoremos entre nosotros; consecuencia: que sigamos en el agujero donde las ideas, los sentimientos, pensamientos y hasta cualidades mejores están destinados a pudrirse), ser éste el mayor enemigo del empleo de frases hechas, refranes, “al menos desde el pleistoceno”. Si hubiésemos de ser enemigos de los tales refranes=frases hechas, no citaríamos frases tan espléndidas como las que usté pone, por ejemplo, a la cabecera de su magnífico libro (del cual se ve que no tuvo un corrector de pruebas por las bastantes erratas que en él aparecen) y que cité en mi entrada de ayer http://soloveorosas2.blogspot.com/2010/10/19.html ; y, por consiguiente, habría de despacharse a “El Quijote” de Cervantes como el más desechable de todos los libros, ¡cuando nos salva un patrimonio sin igual de refranes y frases hechas del tiempo de Cervantes que ningún otro autor, como él, supo rescatar para la posteridad, para afortunada herencia nuestra de la lengua de nuestros antepasados, los cuales, seguramente, se expresaban mejor en el pleistoceno de nuestro idioma que hoy día y, sin lugar a dudas, que en la primera mitad del siglo pasado que usté alaba como si de ahí hubiese surgido algo-uien, quitados los Unamuno, Ortega, Hernández, Juan Ramón, Machado (no sé si los Valle Inclán, los Salina, los Benavente, cómo para acordarme de otros) De todos modos he de reconocer que poco o nada tiene que ver la auténtica sabiduría popular, que se da únicamente cuando la capa de pobreza es tan extensa que amenaza con cubrir a los mismísimos Quevedo, Cervantes, Lope (fijémonos entonces cuántos otros Quevedo, Cervantes, Lope, habrán nacido para sepultados en su propia inteligencia nada más nacer), ¡que se da cuando la generalidad de la inteligencia femenina, sin pararse a miramientos de extracciones sociales, está enclaustrada en los gineceos del no tendrás criterio propio criatura o estás muerta!; poco o nada tiene que ver la sabiduría popular con los lugares comunes que toda sociedad acomodaticia acuña, para eso, más comodidad hasta en el expresarse; ¡y menos aún con los flipares, o los “yo es que lo flipo” actuales, rescatados de la inanidad expresiva por todos esos a dedo que son los académicos de la lengua.
Nada tengo, entonces, contra las frases hechas con tal de que abrevien o faciliten lo a expresarse. Puedo tener, sin embargo, contra quienes, como el Marías que el sr. Viñó nos reseña, se posicionan ante la muerte de un ser humano, máxime si éste ha sido parte de la vida sentimental/carnal, y parte reciente, en presente, con la capacidad de pensar en avioncitos de juguete, contenidos de cubos de basura, o ponerse a cotillear los armarios y probarse la ropa de la muerta o del marido cornúpeta. Yo, y hará veinte años de ello dentro de poco, soy incapaz de articular palabra cuando pienso en la muerte de mi hermana, aquella habitación de pesadilla blanca, más vacío que el vacío, soy incapaz de articular palabra que sea novela. ¿Cómo se puede novelar, sobre todo si pedestres naderías, alrededor de la sagrada vida que se extingue de alguien? Se puede versificar, frase:verso, lirismo, hondura. Aunque, ¿quién hablaría de la muerte, o de lo que fuere, si no lo cató, tocó, si no se le cayó encima? Con lo cual, dicho esto, se colige por qué hay tanto sexo baratija en las novelas de todos, o por qué se habla cual si se follase, o se tiene así el estilo, desde Cela a Marías, o desde Umbral a Vargas Llosa... Para quedarnos en de Nobel a Nobel y digo porque me sale de la b-oca, que más vale una amistá real cuando a real premio aspiras, Cela, Vargas, que ninguna otra mandanga, ni sintáctica. Así son las Reales Academias, suecas o hispanas; y asi, aunque parezca más democrático, el Oxford English Dictionary: Todos –los ingleses se entiende—podéis hablar como os parezca, pero el Dictionary es mío, ¡y a mí también se me planta en la británica realeza premiar a los que bien le pareciese a mi real gana!
De todos modos, tampoco nos quejemos tanto desde el mundo de las humanas (más bien in) letras. Hasta las ciencias más exactas, física, matemáticas, si es que de la física se puede decir ya que lo sea, se pronuncian en términos de tales arbitrariedades, a las cuales apostillan “norma” “teoría” “teorema” “demostraciones”, cual los Oxford English Dictionary o las Reales Academias. Tú ten un real amigo, compinche, donde debas tenerlo, o un amigo real donde lo hubiere… Y olvídate del taxi sin, cuando para ti se hizo la limousine.
"Vos no está sola": La voz de Alejandra Pizarnik desde otra vida. "Sólo veo rosas/sangre desflorada/alma mía de nieve": resumiendo en vivo y a un terceto la Comedia del Dante.
"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás
Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.
12 octubre, 2010
Grupo poético de Sombra & Sombra Dentro de mí con ella que es yo
El extraño caso de una generación fundándose a sí misma
|
El Más Allá y la Poesía |
| Ver archivos en groups.google.com.do |