Para alguien que escribe con toda honradez desde los 13 años y a sus sesenta no publicó nada que los demás conozcan, ni siquiera paguen (claro no escribe estupideces novelas, ni otras tomaduras de pelo políticas correctas, cosas que vayan con los tiempos, éstos siempre en manos de criminales, estafadores de todo pelaje y desde todos los ámbitos, poder, el que sea, desde el primero al último o este espúreo poder, pírrico poder de las letras), no hay como enfrentarse desde lo único que quiere, ACABAR CON EL MUNDO, CON ESTE ESTADO DE COSAS QUE LLEVA RENOVÁNDOSE DESDE LAS CAVERNAS HASTA LA HORA ACTUAL, DAR CON ESA TEORÍA FINAL QUE PUEDA LLEVARSE A LA PRÁCTICA Y DICEN BUSCAR LOS FÍSICOS, AUNQUE NI EL PELO SE LES VEA DE LO MISMO, SÓLO EL DEL “A LA GREÑA” DE “A VER QUIÉN CONSIGUE EL NOBEL A MÁS TEMPRANA EDAD”; no hay como enfrentarse desde lo único que quiere, decíamos, a las oleadas sucesivas de estafas literarias, como para hacerle hablar a su muerte social, profesional, ¡para hacer hablar a todas mis muertes! Oleadas de estafas literarias, ahora esta del microrrelato y la ingente legión de sus practicantes, donde vemos a dos imbéciles que se dicen escritoras discutiendo ante un café si hubieran quitado o puesto un punto en la semejante obra de arte literario que reza:
Título: “Luis XIV”
Y por todo texto éste: “Yo.”
No se puede decir más ¡y con un monosílabo!, según la tropa de estos inanes que se dicen, y la sociedad los aguanta, ¡y hasta les paga!, de escritores. “Yo” y hasta el punto le sobra como resumen total de una vida, la de la grandilocuencia reinante, tiranía absoluta, de aquel rey francés. Aunque para mí a toda esta ficción, inútil si no fuese por lo estafadora, a sus estafadores practicantes les sale de lo más rentable --¡y dicen que no acuden ahí, a ese “género” (quizá tan desgraciado y tan pasar por encima de la inteligencia como el resto de géneros en literatura), llamado microrrelato por el afán de la paga!—, le sobra no únicamente sus monosilábicos enunciados, sino sus largos, en comparación, títulos, no únicamente el punto final.
Para mí microrrelato, los únicos válidos, son los que practicaron los grandes pensadores en las perlas breves de sus obras, tal que Nietzsche en su “Humano demasiado humano”, por decir un ejemplo, y no estuvieron constreñidos ni siquiera a una línea y menos a un monosílabo, aunque sí en una o en unas cuantas frases.
Donación prohibida (Escribió Nietzsche de título
Por todo texto): No hay bastante amor en el mundo como para tener derecho a hacer también donaciones a seres imaginarios.
Frase, relato, filosofía, que pudiera aplicarse a todo tipo de imaginaciones, novelas, cuentos, microrrelatos, religiones y su inventiva, ¡y hasta ciencia y la suya!, amor inútil que se derrocha en veneraciones injustificadas como la que se profesa a Einstein desde cuanto ámbito de la imbecilidad colectiva.
Y no hay bastante amor en el mundo, y menos inteligencia y aun menos honradez, verdad, como para que yo le dedique más líneas a estos estafadores de los microrrelatos y los adocenados imbéciles de sus seguidores y practicantes ¿salidos todos del bien pagado mundo de la criminal publicidad y la creación de frasecitas con las que embaucan a una legión de muertos que son los pueblos consumidores?
Podemos dedicarles las palabras de Nietzsche en su título “630” de “Humano demasiado humano”: “Verosímilmente jamás ningún hombre se ha sacrificado aún por la verdad”… Tenía que llegar Carmen y ser sacrificada aun sin ella quererlo. Que decreto yo por verdad lo que para Nietzsche fuera sólo verosímil. Tenía que llegar Carmen y ser sacrificada, no que se sacrificase ella o a ello se dedicase, por la novela, ahora el microrrelato. Poesía, poesía, cuántos crímenes atroces, igual que con libertad, se cometieron, cometen, en la usurpación de tu nombre.
Como puede suponerse la novela, el relato en general y ahora el microrrelato, poseen una convicción, la de estar en posesión de la verdad absoluta como Nietzsche dice, si nos atenemos a los resultados: ellos publican, ellos comen de su trabajo, ellos son citados por él, cuando la poesía, o la simple reflexión, amén de hondas emociones, pudiera pasarse la eternidad trabajando sin significar para nadie, no comiendo de ello, no siendo citado, cual si ni existiese. Están en posesión de la verdad absoluta y encontraron los métodos, las herramientas perfectas para llegar a ella, cual las religiones, y cualesquiera otra institución, social política académica, que vive de lo más espléndidamente de su exiguo trabajo; encontraron los métodos: novela, relato, microrrelato.
Aquí en dos imágenes el título “630” de Nietzsche…. Me cago en todos los microrrelatos. Y si todas nuestras más afectuosas defecaciones en el último de cuantos métodos perfectos para demostrarse en posesión de la verdad absoluta o su equivalente, REMUNERACIÓN, SOCIAL APLAUSO, el que, los que lo exhiben amén de aplicarlo, ¿cómo no lo mismo en los anteriores y absolutistas métodos? Así pues, algo que tuviese como todo texto el monosílabo “Yo”, podría aplicarse con tanta propiedad a algo titulado “Luis XIV”, como membreteado así: “Novela”, “Relato”, “Microrrelato”, “Evangelio”, “Discurso político económico, alocución académica de obligada audición por parte de los idiotas, corderos, adocenados”.
"Vos no está sola": La voz de Alejandra Pizarnik desde otra vida. "Sólo veo rosas/sangre desflorada/alma mía de nieve": resumiendo en vivo y a un terceto la Comedia del Dante.
"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás
Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.
31 octubre, 2010
Grupo poético de Sombra & Sombra Dentro de mí con ella que es yo
El extraño caso de una generación fundándose a sí misma
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El Más Allá y la Poesía |
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