Tanto se parece el viaje de mi vida (quitando algunas de las más truculentas connotaciones de físico horror y añadiendo otras de puro terror psicológico) al de los últimos judíos berlineses hacinados en “El último tren a Auschwitz”…. Que no puedo dejar de pensar cómo permitimos, sea una persona sola, yo, o sea un grupo de cien, los de la historia propiamente de esa película, encerrados, en peores condiciones que si de ratas se tratase, en uno de los vagones de ese tren (y aquí sí estaría justificado, y no en la obra de Dante, el empleo de lo que queremos expresar cuando aplicamos el calificativo “dantesco” a algo, el calificativo INFERNAL diríamos más propiamente), cómo permitimos que nos acorralen hasta ese punto sin salida. Cómo permitieron todos los judíos europeos ser tratados así, cuando si se trataba de morir, y ahí no valen supervivencias, mejor les habría ido levantándose a una contra una erizada fila de fusiles pistolas y odio y les hubiesen matado en todas las calles de todas las ciudades europeas, así quedando patente a simple vista de todos, los nazis y los no nazis de Europa, el genocidio ejecutado por todos los alemanes y tantos otros europeos, los por activa y los por pasiva o consentidores.
Y como todo ese horror fue cierto y bastante peor que lo que en cualquier película, libro, sobre el holocausto se retrata (la imaginación jamás podrá suplir a la realidad sino burda o parcamente, tanto en las descripciones de las monstruosidades humanas o en los horripilantes suplicios padecidos por otros humanos a cuenta de esas monstruosidades, como en las bellezas, grandezas, si las hay, de esta desgraciada especie) Sólo nos queda lamentar en nombre de todos los supliciados: Cómo permitimos que se nos acorrale hasta ese punto sin salida. ¡Cómo es posible llegar ahí! Y estoy pensando en los millones de muertos a diario por hambre y otros genocidios y holocaustos, no únicamente en la India, China o Suramérica, Centroamérica, África, sino en los mismísimos y por eso tenidos, primeros mundos, desde EEUU hasta esta Europa ahora tan euro como antes lo fuese nazi fascista… Y estoy pensando en mí. ¿Cómo es posible que esté donde estoy, que haya llegado aquí: varadero final donde el equivalente al gas de las cámaras nazis acabará con lo que queda, o lo que supervivió, en el tren, en el viaje de la no supervivencia, en la más que dantesca, infernal trayectoria?
Y partió un organismo lleno de salud, potencia, grandeza, en la plenitud de sus infinitas aspiraciones, posibilidades…. Para llegar un guiñapo sin salida al que tan económico sale arrastrar hasta la solución final dictaminada por la gentuza de sus contemporáneos, nazis o euros, franquistas o estadistas de cualquier indecente pelaje, todos. Pues ningún estadista, demócrata o no, se libra de la condición de genocida que a todos ellos acompaña desde que en las cavernas unos cuantos desgraciados permitieron a otros cuantos chulos hacerse con el poder de todos.
¡Y cuánto nos gustaría ver en una de estas películas, mejor en vida real que se produzca, produjese, cómo algunos de esos que van a morir tan estúpidamente como los gladiadores de la Roma para entretener los ocios de los monstruosos emperadores y sus degenerados pueblos de enfermos y deformes, saltan a los cuellos de los que a punta de pistola, lanza o misil les llevan a esos peores mataderos que los de las bestias y antes de ser abatidos a tiros o a lanzazos, misilazos, arrancan la yugular de un bocado o las tripas con las propias manos de esos peores que bestias que se erigen o erigieron en dioses con disposición sobre su vida y muerte, ya Papas o Popes o Ayatolas en Oriente, Occidente, ya dirigentes políticos y armados en cuantas latitudes, o algunos de los tantos de la infinita legión de sus infames seguidores todos comiendo o medrando a la sombra del monstruo, de los monstruosos dirigentes!
Mas para conocer la sucia, mísera moralmente condición, falta de inteligencia, sensibilidad, de las gentes de hoy para no variar en nada de los genocidas alemanes y tantísimos otros europeos que llevaron a cabo semejante monstruosidad no hace de ello tanto en nuestra hª, sólo hay que ver las críticas que vierten algunos internautas, todos muy puestos en cine, aunque ya dijimos que para nada en inteligencia, sensibilidad, condiciones morales, limpieza de intelecto o alma, sobre esta película en las páginas a ella destinadas. Con lo cual y lo que cualquier cerebro medianamente dotado puede intuir antes que suceda, bastaría simplemente un desequilibrio un poco mayor en las difíciles, puesto que criminales, idas y venidas en la cuerda tan floja como tramposa de lo económico que mantiene al mundo en estas condiciones de “paz” tan bochornosas como la franquista de los cuarenta años aquí en España, para que viéramos y sobre el entero mundo --esta repugnancia hoy globalizada-- algo aún más horrendamente desalmado…. Si no lo es ya el que cada día y con el consenso de todos mueran en parecidas condiciones de exterminio tantos millones de personas por hambre y otras miserias, esos mismos sin salida, sólo para que otros millones de ¿sus semejantes? tengan el tiempo y el dinero y la vida regalada suficiente como para decidir hacer el mundo a su repugnante imagen, como para verter críticas como las que menciono a películas como ésta.
"Vos no está sola": La voz de Alejandra Pizarnik desde otra vida. "Sólo veo rosas/sangre desflorada/alma mía de nieve": resumiendo en vivo y a un terceto la Comedia del Dante.
"La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos" Alejandra Pizarnik-en esta vida
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
"Solo veo rosas" Alejandra Pizarnik-más allá de esta vida-
Solo soy pura rebelión, vino a decir... aunque no sola estás
Vos no está sola. Y esta rebelión se hará. Y no desde la soledad. No desde cuatro gatos somos y por eso nos pisotean. ¡Una ola de Rebelión vendrá que tambaleará los cimientos podridos de estas sociedades.
12 noviembre, 2010
Grupo poético de Sombra & Sombra Dentro de mí con ella que es yo
El extraño caso de una generación fundándose a sí misma
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