contar, eso o ése ésos, hasta para estas cosas: contar. Contar en su aritmético y lingüístico sentido.
Yo, Dios, poeta parásito, físico loco
(Una declaración de oscuras intenciones)
Yo, Dios, poeta parásito, físico loco,
Poeta parásito, pues al principio ¿qué había?
¿Qué había, si yo, poeta parásito físico loco,
zambullido de lleno en mis ensoñaciones
mirándome el ombligo?
Y gracias deis que me lo mirase
con esas oscuras intenciones
del poder hipnótico
que surgir hace paraísos, pesadillas.
Pues, efectivamente, de ahí os saqué:
ombligo y su oscuro cordón ectoplasmático
acabado en las plazoletas placentas de cuanto existe,
nada de que si yo era una tortuga más veloz que Aquiles,
tortuga que a las espaldas resistentes de su concha lleva,
cual Atlas, un elefante, dos elefantes…
cuatro elefantes,
columnas principales del mundo
que todo lo sustentan,
seres seráficos y sus trompas,
ello las espadas flamígeras
de la imaginación clónica
que itera: maldice-bendice
el nunca recto
rayo que no cesa.
Mas como hoy no hablaré de césares cesantes,
final de todo,
Yo, Dios, poeta parásito, físico loco,
os diré cómo lo hice todo.
Tengo ganas de abrirme…
Aunque al final acabe en huir esta aventura
de la apertura,
vosotros persiguiéndome.
¿Cómo lo hice todo de mirarme el ombligo,
génesis identitario ectoplasmático que todo lo itera,
rayo que no cesa de su condición fractal?
¿Y hace falta siquiera contestarse la pregunta
cuando todo está dicho en su formulación?
Pero prosigamos,
piense Una
(No sé si hasta aquí he dicho o aclarado
la asexuada o imparcial condición que es mi distintivo de género,
Dios Útero, femenino huevo
con todas las posibilidades de ser y no ser,
con todas las posibilidades de ser esto y lo otro,
que
ser o no ser desde luego no es la pregunta
ya que la respuesta es
seer, se escribe con dos ee)
que no todos son tan inteligentes
como para que los mismos garfios interrogativos
les aclaren las dudas:
Hice el mundo,
para que nos dejemos, os dejéis, de fuegos fatuos
o esas pirotécnicas explosiones
expansiones exponenciales
donde desde luego otra luz había, otra velocidad,
no la de Einstein-Maxwell;
lo hice subido a esta rama del árbol de Buda,
hoy conocido por de Mandelbrot,
pues, desde luego, si algo soy, es ecologista,
lo prueba mi amor a los Jardines.
Lo hice metid@ en la piel de un gato,
esa
TIGRA fantástica
y su mantra Voz primigenia,
que como cálido o asustante timbre
sella y cubre
la noche del bosque,
de la que hablaría Carmen en uno de sus poemarios.
Puede decirse que sonreía,
aunque sólo me viese en ese gesto Buda
…y un tal Jesucristo,
personas de lo más positivas
a mí parecidos en cuanto a la paciencia;
puede decirse que sonreía
aunque todos se pensaron,
no sin fundamento,
que arañaba desde arriba
o desde fuera
la tiniebla de mi creación,
como si esta insolente se resistiera
a dejarme entrar en mis propios dominios.
Hice el mundo en dos y algo más dimensiones,
pues me molestaba ese tres que tiende a redondearse
redondeándolo todo;
no hay que aclarar que ni yo misma sé
cómo me salieron los usureros,
toda clase de banqueros y contables
siempre con su estúpido afán de cuadraturas del círculo-
vicioso contable.
¿Me salieron los usureros y contables y banqueros,
peor derroche del mundo,
por supuesto
sueño de la razón produce monstruosde la imaginación un poco descuidada,
mientras alerta en otras cosas por ahí se la cuelan;
me salieron, ya que también los soles,
esas un tanto poéticas, un tanto como yo misma,
locas y parásitas entidades
que queman sin el menor asomo previsorio
todas sus provisiones
hasta estallar enloquecidas
o sumirse en el negro abandono sin fondo
de un agujero negro?
¿Eran los usureros y contables y banqueros necesarios,
cuando uno de mis ectoplasmas,
aquel sabio hebreo los expulsaba látigo en mano
de la Casa de la Vida?
(
Casa de la Vida.Hay que recordar aquí ese antiquísimo nombre para Biblioteca
que ni siquiera Borges reivindicó
en su Biblioteca de Babel
más parecida al pandemónium o monte,
de Venus o de cualquier otr@ Zeus olímpico,
monte hindú de la Creación
más que bien ordenada Biblioteca de Alejandría
y sus Hipatias haciendo rabiar tanto con su orden
a los rabiosos parias, con ansias de aristocraticismo
cuando más bien cretinismo,
cristianos de los primeros días,
tan parecidos a los de los últimos,
todo hay que decir)
¿Fueron necesarios los astros
en esto de la Energía o de la Vida
no tiene ni siquiera tres dimensiones?
¡Voto a mí, lo más alto que hay,
que no!
Pero ¿qué quieren?
Ya me declaré al principio poeta parásito,
esa maldita poesía
(si no es maldita, no lo es,
Poesía,
consumidora falaz de las archimillonarias en horas
atolondradas inversiones que se le dedican)
física loca.
-¿Y entonces el CERN?
Darás cancha, vamos, pienso,
en esta que se hizo tanto esperar
tardía confesión de oscuras intenciones o principios,
a la voz de lo que declaras tu ectoplasma
o aquello que te salió mirándote el ombligo.
¿Cómo un CERN si te hubieses olvidado del Sol,
cómo un Génesis y en el principio la luz
aunque todos sabemos ahora
que en el principio los quarks y los gluones
y por eso aquello se te escapó de las manos
o se te explosionó exponencial en ellas?
-¡Si ya, ya lo sabía yo,
que detrás de A LA BÚSQUEDA
DE LA PARTÍCULA CON MI NOMBRE!…
Vendrían estas voces,
verdadero martirio,
con su siempre petición de explicaciones.
Tú piensa en verde fractal, número áureo,
que es como pensar en todo tipo de cargas y sus consecuencias;
y entonces habrás explicado al CERN.
Pero he de decirte, esto que ahora mismo declaro,
u os pregunto:
¿Cuántas máquinas o vísceras habrá,
cómo cerraréis el círculo,
no ya cuadrarle,
como las matemáticas cuentas
a las que sois tan aficionados,
cuántas en mundo a menos de tres dimensiones,
Energía de la que procedéis
y veis a vuestro alrededor
cómo desgarra el Cosmos
mientras lo crea?
¿Quiere esto decirse que la máquina concluirá
con aquello que la hizo posible,
¡como vosotros me matáis a disgustos
con cuantas injusticias, torpes evisceraciones
o sacrificio de unos pocos
con tal de vosotros todos no evisceraros!,
pues yo no soy así,
Energía sois y en Energía os convertiréis
aunque tanto os gusten los verbos follar y digestiones,
meros adelantos muñones
del placer de estar vivos
SEER SE ESCRIBE CON DOS EE?
¡Y Carmen, especialista en preguntancias a destiempo,
no creas que ignoro tu nombre
y que has interrumpido algo tan grande
como YO DESHACIÉNDOME EN EXPLICACIONES!
(También a destiempo, reconozco para mí)
¡Por ello serás considerada culpable de todo
y maldita tu descendencia,
que no la tendrás,
Lilit sacada del plano de lo operativo,
liliputiense criatura invisible o invisibilizada,
con la Palabra más chuleada que la de UN@,
(siempre tergiversada por entrevistas que no concedí
a teólogos y otras sanguinarias chinches proféticas
criminales impunes contra los derechos de autor
fundadores imbéciles, y por ello con éxito,
de cuantas religiones)
ni renglón tuyo que figure en las Bibliotecas de Babel
repartidas por el mundo!
(aunque he de jurar, siempre para mi coleto,
coleto del secreto de estado de la cuestión cultural,
estado y sus secretos o zonas oscuras que se reparten entre tan pocos,
¡y guardaos de hacer esta manifestación pública!
….que las palabras de esta impertinente
y su casi inexistente coeficiente mental,
las llevo más clavadas que las espinas de la corona
tejidas por
la noche del bosque, incrustadas en lo interno de mis dedos,
índice dedo de la creación y sus escribanías,
hurgándome cual lanza de Longinos
en lo profundo de las inexistentes entrañas,
ese interior que siempre se corresponderá a un vacío
por más que lo nombremos y/o comamos
para colmar con ello su insatisfacción),
¡ni renglón tuyo quedará!
Pues ¿acaso hay renglón
que pueda considerarse propio mío?
La Criatura como su CreadorA.
Lo demás, sueño de la razón
de mi labia dormida o usurpada,
inexistentes máquinas o vísceras
que tanto gustan a biólogos físicos todos,
palacetes de las innúmeras religiones,
que para su desgracia no pasarán
el examen o dictamen último
a ser pronunciado por la Energía.
¡Oh Maat de Todo
a la que no chulearán
ni demenciales teorías de cuerdas…
tal vez si la Brana
(pero vista desde mis particulares dimensiones),
ni juiciosos estándares de todo,
también teorías;
como tampoco insanas religiones o estados
impuestos a golpe de banca
como las crisis!
Y una vez hubo hablado, prosiguió la algarabía;
mejor dicho: Habló mientras no cesaba.
¿Puede decirse que alguien le oyera
en medio de esa ensalada de letras,
o sopa,
bastante indigestiva?
Yo sí, TIGRA impertinente,
copiándole el look de las uñas.
Mi Madre, Ella, me dijo que no me las comiera,
produce indigestiones de libros impublicados.
¡Oh Maat más me asombras cuanto más callas!
Día vendrá en que me harás abandonar
esa umbría de pámpanos bajo el Árbol de la Vida
para arañar, como tú, desde el exterior.
¿Y en qué alma u oído concha caeré
con todo Amor?
Caer no es más que simulacro de maldición
cuando se aterriza en la más honda bendición
siempre perseguida.
(Ahora añádanle 19 versos estrambote
al Poema de la Creación,
otro tanto entre mis miles...
aunque fuesen, o precisamente por,
cuarenta años de escribir tan ininterrumpido
como impublicado.
238+19+oo -no sé cómo dibujar aquí el símbolo de infinito
que suena tan a la cosmocifra nada, que de Ella todo se hizo-
versos)